La tienda de Lamai está en la calle Mercaderes, 21, en el casco antiguo de Pamplona, dentro de una antigua farmacia modernista que conserva su carpintería original. El local tiene más de un siglo y se nota nada más entrar.
Una farmacia de 1906
A mediados de 1906 abrió aquí la farmacia de los hermanos Ondarra, uno de los interiores modernistas más completos del comercio pamplonés. Hacia 1920 pasó a manos de Joaquín Blasco, y con su apellido se quedó en la memoria de la ciudad: la Farmacia Blasco.
El catálogo de arquitectura modernista atribuye el proyecto al arquitecto Ángel Goicoechea Lizárraga y el mobiliario al ebanista barcelonés Josep Ribas.
Después vinieron otros usos y otros nombres. La madera siguió donde estaba.
Una botica modernista que ahora guarda joyas.
El local hoy
Cuando llegamos nos pareció que no había nada que corregir. Solo había que limpiar, encender bien las luces y dejar que el local siguiera contando lo suyo.
Hoy las vitrinas guardan joyería artesanal contemporánea, y los estantes que antes ordenaban frascos ordenan obra gráfica, cerámica, textil y libretas de artista.
Es una tienda pequeña, y esa es la idea: caben pocas personas a la vez, así que da tiempo a mirar despacio, a probarse las cosas y a preguntar.
Aquí mismo está también uno de nuestros dos talleres, así que lo que se ve en las vitrinas se ha hecho a unos pasos de donde se vende.
Merece la pena levantar la vista: el techo artesonado, en azul y oro, es de lo mejor que conserva el local y pasa desapercibido si uno va mirando las vitrinas.
Las figuras art nouveau de la marquetería siguen ahí, en los paneles de madera, mirando a quien entra igual que miraban a quien venía a por un jarabe.
Y al fondo, La Modernista
Al fondo de la tienda está La Modernista, nuestro espacio de exposiciones. A lo largo del año cedemos esas paredes a artistas para que muestren su trabajo, con inauguración y con público.